
Fundado por la Orden Jerónima en 1408, fue elegido por Carlos I para su retiro en 1556. Se pueden visitar las dependencias donde residió el emperador y la iglesia gótica del XV. Junto al palacio, la huerta y una gran alberca. Fue devastado por las tropas napoleónicas y abandonado en 1834. Una larga y cuidadosa tarea de restauración ha recuperado buena parte de su austera grandiosidad.
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